lunes, 10 de octubre de 2016

Diseños de las Ciudades en la Edad Media (Mercedes Gómez 3ºA)


LA POLÍTICA EN LA EDAD MEDIA



DISEÑO DE LAS CIUDADES EN LA EDAD MEDIA


La vivienda rural era modesta, una simple habitación con ventanas y con el suelo de tierra, con un pequeño huerto al lado de la casa. En las ciudades, las viviendas se amontonaban a lo largo de de estrechas callejuelas, llenas de barro pero no existía el adoquinado y con ambiente maloliente, pues la gente tiraba la basura por la ventana. En la Edad Media sólo los reyes y señores muy ricos empleaban velas para alumbrarse, ya que los más pobres cuando se hacía de noche se iban a dormir. Según los datos arqueológicos las casas altomedievales eran muy simples, por regla general. Su tamaño era reducido y estaban construidas en madera, adobe y piedras, utilizando paja para el techo. Las cabañas de los campesinos solían medir entre 2 y 6 metros de largo por dos de ancho, En su interior habitaban la familia y los animales, sirviendo estos de “calefacción”. Las casas podían tener una cerca alrededor donde se ubicaría el huerto. Allí se cultivaban las hortalizas, las legumbres y las pocas frutas que constituían parte de la alimentación de los campesinos. El mobiliario de las casas era escaso. Algunas ollas de cerámica, platos y marmitas, una mesa y taburetes para comer a su alrededor. Al ubicarse alrededor de la mesa se emplearon cuchillos y cucharas, aunque serían las manos la pieza más utilizada para comer. La comida más fuerte era la de la tarde, rompiéndose el tópico que en la época medieval se pasaba habitualmente hambre. Al principio de la comida se servía la sopa, que consistía en caldo de carne con pan. Después se comen las carnes, tanto en salsa como a la parrilla, acompañadas de verdura -coles, nabos, rábanos, aliñados con especias, ajo y cebolla, considerando que las especias favorecían la digestión-. Era habitual que los platos se aliñaran con garum, El vino y la cerveza regaban estas pantagruélicas comidas habituales en la nobleza. Como no todos los platos eran devorados, las numerosas sobras caían en manos de los esclavos y sirvientes que daban debida cuenta de ellas.