martes, 11 de octubre de 2016

El Ser Humano en la Edad Media (Bernardo Valenzuela 3ºA)

En la época Medieval, el ser humano se consideraba un elemento más de la creación de Dios al igual que las plantas, los animales, la tierra o el agua. El hombre estaba en siempre en contacto con el medio que le rodeaba, de tal modo que la naturaleza formaba parte de su vida cotidiana.

Los hombres y las mujeres de todas las clases sociales sufrían la dureza del medio físico. Tanto los nobles como los humildes recurrían al fuego para combatir el frío. Gracias a la leña o al carbón vegetal, el frío podía ser controlado. Durante el invierno, las casas eran el refugio más empleado para pasar los inviernos. Las familias solían utilizar numerosas ropas y entre ellas, las más importantes, las pieles.

En el verano, los hombres y mujeres sólo podían hacer frente al calor con los baños o con las gruesas paredes de las iglesias y los castillos.

Además de la temperatura, las distintas estaciones traían consigo una importante limitación: el uso del tiempo. Ello provocaba que durante la noche, las actividades se redujeran a la mínima expresión. Las corporaciones laborales prohibían a sus miembros trabajar durante la noche, ya que ella estaba destinada para la pausa y el reposo. Se prohibía trabajar de noche porque existía la posibilidad de provocar un incendio debido a la escasa visibilidad.

No cabe duda de que la sumisión del hombre a la naturaleza se hace evidente con motivo de la aparición de grandes catástrofes tales como los incendios, las pestes, las inundaciones y sequías. Los incendios por ejemplo eran habituales en esta época. Se propagaban fácilmente debido a que las casas de los campesinos estaban hechas de madera.