martes, 11 de octubre de 2016

Enfermedades en la Edad Media (Bernardo Valenzuela 3ºA)

Las condiciones de vida eran realmente duras y los conocimientos médicos escasos. Debido a la falta de higiene muchísimos niños morían a muy corta edad, muchas mujeres morían en el parto y accidentes como la caída de un caballo o una herida podían provocar la muerte. A ello hay que añadir las epidemias de peste, las hambrunas, etc., hacían que en las ciudades y los pueblos se dieran altas tasas de mortalidad. La mayoría de la gente moría antes de los cuarenta años.

En la Edad Media enfermedades tan simples como el resfriado eran mortales por la falta de higiene y de conocimientos en medicina, entre otras causas.

Una de las enfermedades más terribles de este período fue la peste negra, que causó tal epidemia que en aquella época se decía que apenas había vivos para enterrar a los muertos, ya que murió más de un tercio de la población europea.
Las malas condiciones sanitarias de la población favorecían la difusión de las epidemias y pestes. Ello puede explicarse a partir de la gran cantidad de gente que se reunía en las ciudades, donde las ratas propagaban los agentes difusores de enfermedades. Tan grandes eran las epidemias, como la Peste Negra en el siglo XIV, que muchos hombres las consideraban testimonio del Fin del Mundo.
Esta enfermedad provocada por la pulga de la rata negra, fue traída desde China por los navegantes genoveses el año 1347. Se expandió con tal rapidez que el año 1350 toda Europa estaba infectada con este mal.
Otros síntomas que se presentaban en todas las formas de este mal eran fiebre alta, náuseas, fatiga extrema, sed, ahogos, tos y esputos sangrientos.
Las explicaciones que dieron a la peste negra en la Edad Media fueron que los judíos envenenaron el agua y el aire o que hubo un castigo divino por los pecados de los hombres.
La peste negra fue erradicada con la llegada de la rata gris que exterminó a la rata negra portadora de la pulga que causaba esta enfermedad.
Pero también hubo otras enfermedades , las más frecuentes eran el sudor del inglés; carbunco; escorbuto; las hernias y la hipropesía.
Además había enfermedades que causaban marginación como la lepra, la tuberculosis, etc.